Evidens de Beauté, la alianza perfecta entre la exigencia japonesa y la elegancia francesa.
El Agua de La Foux, elemento de virtudes, componente esencial de pureza.
De la zona de su infancia, Charles-Edouard Barthes extrae el Agua de Fuente de la Foux, que constituye la base imprescindible de las fórmulas Evidens de Beauté.
Conocida desde hace miles de años, y elegida por sus increíbles cualidades curativas, supo devolverle el vigor y la salud a Popea, mujer de Nerón o al hijo del Emperador Adriano.
Extraordinariamente pura, de baja mineralización, se exporta a Japón para contribuir a la eficacia de las fórmulas Evidens de Beauté.